Cada día es más evidente que nos acercamos a un fin de ciclo, a un cambio de paradigma.
En los últimos 60 años el mundo se ha visto influenciado por el orden surgido después de la segunda guerra mundial.
La caída del muro de Berlín en el 89 comienza un lento e imparable efecto de transformación de esa distribución de poder que durará aún algunos lustros, pero los países dominantes ya están marcados, al igual que lo están aquellos llamados a ser el relevo.
Estamos ante un cambio radical en multitud de paradigmas que conforman nuestra sociedad en los albores del Siglo XXI.
Los nuevos retos a los que nuestros hijos deberán hacer frente requieren de nuevas formas de pensar y de concebir soluciones alternativas a aquellas que nos han hecho llegar hasta aquí.
Un nuevo renacimiento, el Neo-Renacimiento, por utilizar una terminología al uso, aparece en el horizonte.
Son muchas las "pistas" que apuntan hacia este ansiado evento: Crisis de Modelos Social y Económico, el Mundo -de repente- se hace "más pequeño", Desigualdades evidentes entre núcleos poblacionales próximas y accesibles, acervo científico y tecnológico que vaticina un salto cualitativo, ...
Y lo que creo que es más importante: una crisis de valores que coloca al "ser humano" en el centro de la vorágine redefinidora de su papel en el mundo.
Así aparecen nuevos enfoques como "singularidad", "transhumanismo", "inteligencia artificial", "inmortalidad", ... que van a obligar a filósofos y humanista (por no mencionar también a legisladores) a repensar y redefinir los valores, la moralidad imperantes durante los últimos siglos.
Este nuevo salto cuántico necesita solo un catalizador minúsculo, pero fundamental, la capacidad innata de "nuestras crías" (como especie) para preguntarse las razones de todo.
El Sistema Educativo (modelo pedagógico incluido) debe transformarse o-bli-ga-to-ria-mente para permitir que se hagan las PREGUNTAS ADECUADAS que serán las que darán origen a las RESPUESTAS NECESARIAS para provocar esta anunciada transformación
Lo que no me queda claro es que se da primero: la química produce la emoción o la emoción provoca la química? En cualquier caso, es claro que estamos ante un círculo virtuoso
Creo que este "trabajo" puede significar algo así como el inicio que supuso la "bombilla eléctrica" de T.A. Edison como cambio en la forma de vida del ser humano.
Estoy convencido de que en sus inicios nadie era capaz de imaginar las aplicaciones que hoy todavía estamos incorporando a nuestro entorno cotidiano, facilitando calidad de vida.